Estando a solo algunos meses de terminar su último año del Instituto, Bianca Piper era una chica casi invisible, claro, que no puedes ser invisible cuando el chico más guapo y mujeriego del Instituto se pasa todos los días molestándola.
Todo en la vida de Bianca era normal, hasta que un trozo de papel y la existencia de una relación que ella desconocía lo cambian todo.
Se suponía que ser la Duffy significaba una vida tranquila y sin dramas.
Lo que Bianca no sabía... es que siempre hay una excepción.

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